martes, 14 de julio de 2015

¿Qué quieres ser de mayor?

<<El futuro... ¿Qué voy a querer ser en el futuro? Aún está muy lejos. Muy muy lejos… ¿Verdad?
Todavía puedo pensarlo… no sé… Para el futuro aún faltan como unos… ¿9? ¿10? ¿1..3? ¡Más de dos manos de años! Aunque claro, en el futuro querré tener cosas y para tener esas cosas hay que hacer algo antes ¿no?
¿Qué querré tener? Una familia, eso por supuesto, y un buen trabajo y ser feliz. Bien. ¿Qué trabajo? Muchos quieren ser médicos pero a mí no me gusta la sangre uuugggg… otros quieren ser policía pero siempre los veo gritar y pegar a la gente y eso no está bien, aunque hay otros que son majos y van motos muy chulas pero no. Policía no. Ese quiere ser arquitecto. Lo ha dicho tantas veces que no quiero saber ni lo que es si te vuelve tan pesado. Esa quiere feminista pero creo que eso no es un trabajo aunque está muy convencida… Ese grupito quiere ser abogados y reírse de la gente, creo que hay algo que no encaja en eso… no estoy muy seguro…
Pero… ¿Y yo? ¿Yo que quiero ser? Mmmmm… quizás… podría estar bien… sí, es lo mejor…
Yo quiero ser profesor y enseñar a muchos niños cosas interesantes y que se lo pasen bien, pero no me vale con un profesor cualquiera, no. Quiero ser un buen profesor, le mejor de todos.
¿Y eso cómo se consigue? Porque está claro que un profesor no nace siendo profesor y tampoco se es buen profesor si tus profes son buenos, o sí se es… Creo que hay que estudiar o algo así…
Estoy seguro. Para ser profesor hay que estudiar y te enseñar a ser un buen profesor. Claro. Es lógico. Vas a que te enseñen a ser un buen profesor y así puede ser lo.
Bien, el trabajo ya lo sé pero ¿y lo demás? También quiero una familia y para tener una familia hacen falta una novia o un novio, aunque hay familias con un solo papá o una sola mamá…
Bueno para tener una familia tengo que estar yo, eso sí, seguro segurísimo; y se necesitan algún hijo o hija… yo quiero dos. Un niño y una niña y que se lleven muy bien y sean buenos hermanos. Para que sean bueno hermanos tengo que ser un buen papá y para ser un buen papá hay que…
¿Qué hay que hacer para ser un buen papá? No se nace siendo un buen papá y no se es un buen papá si tu papá es bueno, porque mi papá es horrible y su papá es muy bueno. Quiero ser un papá diferente a mi papá y diferente a mi mamá. Quiero ser un papá que sus hijos quieran y que haga feliz al otro papá o mamá; un papá que les ayude y que no grité, que no se enfade siempre, que juegue con los niños, que sea feliz…
Pero sigo sin saber cómo ser un buen papá. ¿Hay coles para papás? ¿Algún lugar en el que te enseñen a ser un buen papá?  Creo que no lo hay… entonces…  ¿cómo se hacen buenos papás y buenas mamás? Tendría que haber algún lugar… algún lugar donde hacer buenos papás y mamás y que sean felices.
¡Ya está! De mayor seré un profesor de papás y mamás para que pued…>>

*PLAM*

-¡Ignacio! Que te estoy hablando- gritó la profesora.- ¿Se puede saber en qué estabas pensado? No puedes seguir así ¿eh? Aunque tengas 6 años es muy importante que prestes atención desde ya.-
-Sí, señorita- dijo Ignacio volviendo a la realidad. Desde muy pequeño tenía facilidad para sumergirse en sus pensamientos y evadir su realidad cada vez menos agradable.
-¿Y bien? ¿Qué quieres ser de mayor?- dijo la profesora un poco más calmada.

-Profesor de papás y mamás- dijo con una gran sonrisa.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Y así es. ha sido y será.

Lloraré al Silencio ya que es el único que me escucha
Reiré con la Soledad que es mi fiel compañera
Dormiré con el Olvido que me protege de los dulces sueños
Creceré sin dejar ningún legado a mi paso
para que al partir hacía un destino incierto
incierto sea también el camino recorrido.
Solo la Duda será mi maleta de contenido eterno
La Razón hablará pidiendo ser escuchada pero, 
por desgracia para ella, la Resignación no la deja hablar.
Solos la Paciencia y el Dolor caminarán por la existencia.
Una existencia tan vacía como la Esperanza que la habita.
Tan muerta como el Amor que se suicido aquel día.
Nada y nadie. Nadie y nada. Dos caras de la misma monda.
Moneda sin valor alguno que viaja de mano en mano
buscado en silencio aquello que olvido haber perdido.
Moneda de Amor o Cariño pero sin valor
que sin tener nada mejor que hacer gasta su existencia en silencios bajo la mesa.

viernes, 6 de junio de 2014

Escucha el silencio

¿Dónde están los aplausos silenciosos?
¿Dónde quedan los vítores del silencio?
¿Se han perdido? ¿O cayeron en el olvido?
¿Será que ya no fascina? ¿Qué ya no enamora?
Pobre Luna olvidada en el cielo, pobre Ángel que busca su consuelo.
La mira todas las noches y recorriendo la con sus dedos
Miradas de amor y duelo, miradas que se pierden en el cielo
Pobre Ángel solitario, pobre Ángel desenamorado
Herido por quien quiso y olvidado por quien amó
Ángel caído, Ángel de nada, Ángel perdido
Su mente ya no habla, la Luna ya no responde
Sus alas ya no vuelan, no tienen fuerzas
¿Dónde está el hechizo que causaba?
¿En qué momento dejo de ser Ángel para ser nada?
¿De verdad valió la pena?
Pregunta el Ángel a la noche eterna
El silencio le responde, el silencio le habla

Ecos de un corazón que ya no ama

sábado, 29 de marzo de 2014

Los dioses también van al baño

Se fue al baño. La puerta estaba abierta, entro y la cerró pero sin pestillo, mientras se acerba al retrete introdujo su mano izquierda en el calzoncillo para sacar su pene. Levantó la tapa y empezó a orinar; mientras con la derecha invocaba una pequeña esfera de luz que paso a tener un aspecto como más granulado mientras giraba hasta convertirse en una espera de tierra que empezó a latir imperceptiblemente al principio y con más intensidad al final. Con un sonido seco la esfera se rompió saliendo de su interior un pequeño dragón de roca; se sacudió el pene y se lo guardo mientras tiraba de la cadena.

El dragón daba vueltas en el baño mientras se lavaba las manos, se miró al espejo y momentáneamente se mostró con todo su esplendor; dejó de ser un chico normal para mostrar su cuerpo ligeramente azulado cubierto por una fina túnica negra hasta las rodillas con el pelo blanco recogido en una trenza hasta la mitad de la espalda entre los tres pares de alas que salían de su espalda. Pero solo durante un instante. Hizo un gesto con la mano y el dragón desapareció.

Abrió la puerta del baño y volvió con el resto de sus amigos mientras pensaba:

“Los dioses también van al baño”


lunes, 6 de enero de 2014

Viejas amistades.

Era una noche sin Luna, el Ángel de Nada contemplaba las estrellas mientras sus pensamiento se expandían a su alrededor. La Oscuridad se acercó a él, era una amiga fiel y siempre volvía cuando ya no le quedaba Nada. La Locura se acercaba desde la base de la colina.
Juntos, la Nada, la Locura y la Oscuridad, se quedaron mirando las estrellas. La Oscuridad levantó un brazo haciendo un amago de abrazar al Ángel pero con un ligero movimiento de sus alas lo rechazó, en estos momentos solo la Soledad podría tocarle.
La noche fue transcurriendo sin que ninguno de los tres dijera Nada; poco a poco empezó a amanecer, la Oscuridad entró en la sombra del Ángel pero la Locura seguía donde siempre. Ya había amanecido cuando el Ángel dijo:
-¿Y tú?-
La Locura como respuesta sonrió, era una sonrisa hermosa, o lo sería para alguien que estuviera demente, y se desvaneció como si nunca hubiera existido aunque el Ángel sabía que en realidad había vuelto a casa. Se puso la mano en el pecho y la sintió latiendo en su interior llena de energía y gritando incoherencias con su voz de niña.
Había amanecido y era hora de marchar. El Ángel se levantó y dio la espalda al Sol, entendió sus alas, levantó la cabeza y entonces la vio. La Soledad se alzaba frente a él, pálida, con su largo vestido blanco manchado de sangre. Echo a andar en dirección del Ángel, tenía las manos a la espalda y su avance firme aunque su paso tambaleara; el Ángel extendió los brazos para recibir a su vieja amiga.
Cuando estaban uno en frente del otro el Ángel adelanto un paso y la abrazó acercándosela al pecho; la Soledad sintió en su interior la Locura y como la Oscuridad le rodeaba, ya solo faltaba ella. De su espalda sacó una pequeña daga con la que apuñaló al Ángel en su corazón, se recostó sobre él y le susurro lentamente y con la voz cargada de dolor:
-Nos volvemos a ver una vez más, Ángel de Nada. ¿Por cuánto tiempo será está vez o ya has aprendido la lección?-
Terminó de decir esto y la Soledad se hizo sangre y cayó sobre el Ángel, a través de la herida que le causo entró en él formando a pasar parte de su ser. El Ángel se sacó la daga y la guardó, en ese instante su herida empezó a cerrarse, extendió aún más las alas, echo la cabeza para atrás y susurró:
-Ya volvemos a estar todos juntos-

Alzó el vuelo y se alejó por el horizonte aún ensombrecido.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Jaque mate

Hubo una vez un Rey que se sentía solo. Era el Rey, eso nadie se lo podía negar, pero ninguna otra figura se comparaba con su valor.
No tenía a nadie más con quien hablar, no podía seguir los movimientos de los demás. Veía desde su trono a las Reinas recorrerse el tablero con agiles movimientos, las Torres avanzaban con paso firme y decidido, los Caballos y los Alfiles se movían con libertad haciendo jugadas casi imposibles, incluso los Peones que casi no tiene valor eran felices en su mundo bicolor.
Las Reinas también eran solitarias pero gozaban de libertad de movimiento; incluso, de vez en cuando algún Peón conseguía llegar a Reina y ya se hacía compañía. Pero nadie, nunca, jamás llegaba a Rey. No se podía, era la ley.
Era el precio a pagar por ser la figura de más valor. La soledad.
El Rey no quería esto; al menos quería poder moverse, seguir a los demás por el tablero y jugar con ellos. Así fue como el Rey dejo de ser Rey y se convirtió en Reina. Cedió su puesto a la Reina más anciana que ya estaba aburrida de correr de un lado para otro como una loca.
Fue feliz siendo Reina; podía correr, avanzar casi de cualquier forma y lo mejor era que de vez en cuando aparecía otra Reina para hacerla compañía, pero no duraba mucho.
Cuando se encontraba con otra eran momentos de felicidad absoluta pero sin saber cómo siempre se acababa quedando sola. Las otras Reinas desaparecían. De hecho juraría que las veía otra vez convertidas en Peones, Alfiles, Caballos o Torres.
Se decía a si misma que eran imaginaciones suyas. Ser Reina era lo mejor. Tienes un gran valor y casi total libertad de movimientos. ¿Qué hay mejor que esto? Nada.
Llego un momento en la que yo no podía disfrutar de la compañía de otras Reinas. Sabía que la iban a abandonar como habían hecho todas las anteriores. Pero quería saber el porqué. NECESITABA saber por qué la abandonaban.
Ya no pudo más tuvo que preguntar, y la repuesta la sorprendió. Las Reinas eran felices siendo Reinas pero eran más felices estando con sus parejas, con todos los amigos y amigas que habían hecho hasta llegar a Reinas, por eso siempre volvían atrás.
La Reina nunca se había plateado la amistad fuera de su valor y mucho menos el amor; para ser sinceros como Rey no sabía que existieran tales cosas en el mundo.
Dedicó muchas jugadas a pensar en ello y a observar a las demás piezas del tablero.
Se dio cuenta que desde hacía un par de jugadas sentía una curiosidad por una Torre en particular.
A primera vista era como todas las demás; alta, firme, segura de sí misma y muy decidida. Pero esa Torre en particular era divertida. A pesar de solo poder moverse en cruz hacia unos movimientos increíbles, era alocada e independiente.
Empezó a hablar con la Torre. Descubrió que era muy inteligente y divertida. Era muy ocurrente y tenía un puntillo de irreverente que le despertaba un cosquilleo en la base muy agradable.
Con el tiempo descubrió que amaba a esa Torre.
La Torre la correspondía pero una relación con tanto valor de diferencia no podría terminar saliendo bien. La Torre no iba a aumentar su valor, ya que eso implicaría perder esa libertad que tanto amaba. La Reina deseosa de poder estar con su Torre bajo una vez más de rango. Paso de Reina a Torre.
Ahora Torre y Torre podían amarse en igualdad de condiciones. Ambas jugaban al mismo nivel; pero no duraría mucho su felicidad.
Al tiempo la Torre bajo a Caballo. Quería poder moverse de otra forma, hacer movimientos inesperados. La Torre estaba triste, su Torre se había ido Caballo y ya no podrían jugar al mismo nivel. La Torre estaba destrozada, ya pensaba que no tenía oportunidad de nada cuando su antigua Torre, Caballo ahora, la demostró que la seguía amando, la demostró que aunque juegan a distinto nivel podían seguir amándose.
Durante mucho tiempo fueron felices pero poco a poco la diferencia de valor empezó a ser demasiado. Empezaron con pequeñas riñas; pensaron que eran roces ya que siempre terminaban solucionándose pero solo fue cuestión de tiempo que cada vez discutirán más y más. La Torre sabía cuál era la solución. Bajar a Alfil, tenía el mismo valor que el Caballo. Su relación volvió a funcionar, volvían a ser felices.
El Alfil era feliz con su Caballo pero no podía evitar recordar cuando era Rey o Reina; por un lado echaba de menos el valor que tenía y el poder que conllevaba pero era muy feliz con su Caballo. Merecía la pena haber sacrificado tanto para tener un amor tan puro.
Al Alfil le costó mucho acostumbrarse mucho a esa nueva posición pero se terminó adaptando. Aprendió a ser feliz como Alfil con su Caballo. Pero la felicidad no duró mucho, por alguna razón desconocida todo el tablero tenía tendencia a bajar de nivel, ya no había casi Alfiles ni Caballos, Torres sobrevivían dos y a duras penas, había una sola Reina y un Rey. Siempre habrá un Rey al menos. Era irónico pero la idea que tuvo cuando era Rey era que las figuras ascendiesen en vez de bajar, llegar todos a Reyes y Reinas.
Solo fue cuestión de tiempo que su Caballo quisiera ser Peón. No hay nada de malo en ser Peón pero son simples y sin apenas objetivos. ¿Por qué una Torre ha terminado siendo Peón? ¿Qué ha fallado?
El Alfil estaba desconsolado. Su amor se volvía a ir y volverían a tener problemas. ¿Qué hacer? ¿Renunciar a ser Alfil tras haber renunciado a casi todo o recuperar su posición?
Su, ahora, Peón estaba esperando una respuesta. Él quería seguir con su Alfil pero no era consciente de todo lo que había sacrificado para llegar hasta allí.
El Alfil lo había decidido ya, sabía que camino iba a tomar pero era aquello que debería haber hecho desde el principio; pero antes de seguir su camino solo se limitó a decir:

“Jaque mate”

martes, 11 de junio de 2013

Quiero gritar una vez más…

Quiero gritar una vez más;
gritar fuerte y alto
para que se enteren todos.
Quiero gritar hasta quedarme afónico;
quiero gritar hasta que sienta mis cuerdas vocales romper.
Gritar para espantar el dolor,
gritar hasta callar las voces de mi mente
que me dicen: “ríndete y muere”.
Quiero gritar hasta que me estallen los pulmones;
gritar al silencio,
gritar al mundo y al destino cruel.
Quiero gritar hasta que broten lágrimas de mis ojos;
quiero gritar hasta desfallecer.
Quiero gritar y gritaré.
Gritaré a quien me dijo que no podía,
gritaré al que me dijo ríndete.
Me gritaré una y otra vez,
me gritaré hasta por todo lo que fui y deje de ser;
para poder algún día
volver aullar a la Luna y descansar después.
Gritaré una vez más…

Solo una más…

martes, 21 de mayo de 2013

Cupidity

Me quito el sombrero antes los creadores de este anuncio.
No tengo por costumbre, y dudo mucho que lo vuelva a hacer, alabar un anuncio pero este en especial se merece un premio.
Es sencillo, claro, esperanzador, emotivo y sincero.
Un lindo mensaje en un anuncio, algo que jamás pensé que llegaría a ver.
En serio, es increíble.


viernes, 19 de abril de 2013

La base del maestro

Si realmente se quiere cambiar la educación hay que empezar por dar una respuesta apropiada a estas preguntas:


¿Es eficiente mi labor como maestro?

¿Cómo registro mi actuación como docente?

¿Está bien recogida?

¿Servirá para otros profesionales?

¿Cómo consigo llevar mis experiencias a otros centro?

¿Estoy haciendo bien mi trabajo?

¿Cómo podría mejorarlo?

¿Dónde empieza y termina la labor de docente?

miércoles, 2 de enero de 2013

¿Otra vez?


Supongo que es al morir la sonrisa de una personada amada cuando uno se da cuenta de lo rápido que pasa el tiempo.
Las flores de la primavera se han marchitado y ha dejado paso a los hongos del otoño.
Y es entonces cuando te das cuenta de lo que has hecho en tu vida.
O más bien de lo que no has hecho y debiste hacer o quizás sea de aquello que nunca pudiste o quisiste hacer.
Ahora en el otoño lo piensas y te lamentas de todas las oportunidades que has desperdiciado.
Y rezas en silencio a un dios misericordioso que se apiade de ti y de tu vida.
Que no  te haga terminar en el invierno y te devuelva la vida en la primavera.
Rezas a mundo pidiéndole perdón por tus errores y tus mentiras.
Pero en el fondo sabes que lo volverás a hacer.
Volverás a mentir.
Volverás a hacer sufrir a aquellos a los que amas y ellos a la vez te harán sufrir a ti.
Te tragas heridas y pullas con tal de mantener la sonrisa.
Y todo volverá a comenzar.
Volverá a morir la sonrisa.
La primavera dejara paso al verano y este al otoño quien introducirá el invierno y solo si dios quiere regresa la primavera otra vez.
¿Por qué esperar a una primavera nueva? ¿Por qué no somos capaces de aprovechar la que tenemos?
Mientras sigas dejando pasar el tiempo pensado que en podía haber sido y que no fui, mientras te lamentes de tus decisiones, mientras lloras en silencio tu vida avanza. Sin descanso y sin prisa, a su propio ritmo de forma inexorable hacia el fin. Y cuando llegue al final se termino para ti para mí para todos.
Llegaras y volverás a lamentarte y reprimirte por no haber aprovechado la vida y suplicara por otra segunda oportunidad que volverás a desperdiciar y una tercera y una cuarta y una quinta… seguirás cometiendo los mismos errores de la misma forma.
¿Y todo por qué?
Porque somos humanos y no tenemos otra forma de ser.

lunes, 31 de diciembre de 2012

¿De qué color son los vientos?


En una noche de calma se desliza un viento de color entre las copas de los arboles.
Vaga sin rumbo aparente recorriendo cada rama acariciando cada hoja, llevando su color por el bosque que duerme mecido por sus brazos. Un giro a la izquierda, asciende y cae en picado; parece que se fuera a estrellar contra el suelo pero antes de colisionar retoma su vuelo con suavidad como si besara a la tierra; al ascender de nuevo se lleva consigo las hojas ya caídas del viejo roble que contempla con pena en su mirada como el viento de color vuela hacia la noche eterna.
A lo lejos se ven lo que parecen ser luces de algún pueblo en fiestas, pero no, son otros vientos de color. Se pasean por la noche con sigilo y armonía acariciando al bosque, susurrando a los animales que duermen en él, empujan las alas de los búhos que emprenden su viaje en la noche.
Acarician la superficie del algo de las ninfas; la más joven de todas se despierta al ser acariciada por una ráfaga rezagada. Sus ojos brillan ante el espectáculo que tiene ante sí.
En la superficie del algo miles de vientos de todos los colores habidos y por haber danzan en su superficie; como en una coreografía perfectamente sincronizada suben y bajan a la par, se entrelazan, hacen piruetas imposibles. Miles de colores danzan en la noche buscándose los unos a los otros.
De pronto sin previo aviso todos los vientos ascienden como si quisieran besar la Luna.
Todos se entrelazan, sus colores se mezclan formado otros completamente nuevos y se vuelven a separar. Poco a poco dejan de ascender mientras su extraña daza cambia.
Los vientos danzan como si fueran partes de un pequeño mundo, como si con sus corrientes formaran una gran pelota de colores; como si el arco-iris se hubiese vuelto esfera.
Es noche cerrada y los vientos de colores bailan.
Es noche cerrada, la Luna brilla grande y hermosa en el cielo; enfrente suyo, todos los vientos danzan.
Es noche cerrada y el baile del viento es hipnótico, te cautiva con su color y su forma. Como una promesa perfecta que jamás es rota los vientos van cobrando forma; sus corrientes ya no se alejan casi, sus colores permanecen en multitud de matices; su danza forma ya una esfera perfecta. Poco a poco se van comprimiendo hasta dejar suspendido en el aire, junto en frente de la Luna, una pequeña esfera de todos los colores que podrías imaginar.
Es noche cerrada y la Luna contempla con infinito cariño el fruto de su amor. Del amor por un planeta la cuida todas las noches como una madre protege a su hijo.
Esfera de los vientos, hija de la Luna, portadora de color, creadora de Aerish.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La niebla del olvido


El olvido es niebla.
Como un humo espeso.
Algo que ayer vimos
y que ya no vemos.
El olvido pasa
como pasa el viento
llevándose todas
las cosas que fueron.
El olvido es como
un arroyo lento
que arrastra palabras,
memorias y sueños.
El olvido es… Era.
El olvido es… Pero.
¿qué fue lo que dije?
Ya no lo recuerdo.
Carlos Muerciano

domingo, 11 de noviembre de 2012

El ogro de la caverna


Armado con una maza en una mano y un puñal en la otra me dirijo a caverna en la que vive el ogro que atormenta la vida de nuestra aldea.
Se supone que voy a matarlo pero no. No se merece la muerte.
La muerte es poco comparado con el dolor que ha causado.
Pienso hacerse lo pagar todo. Sufrirá lo mismo que ha sufrido mi pueblo durante estos veinte años. Cada abuso, cada violación, cada robo, cada asesinato, cada masacre.
Vivirá en su pútrida carne el temor causado y cuando ya no tenga esperanzas en un acto de bondad lo dejara morir desangrado mientras el veneno le destroza por dentro.
No penséis que soy cruel porque también le daré la oportunidad de salvase. Le pondré la cura contra el veneno a tan solo dos pasos de distancia pero claro para ello tendrá que hacer un sacrificio. Digamos… sus piernas. Porque como el mismo dijo en uno de sus ataques: “el que algo quiere algo le cuesta”.
He llegado a la entrada de la caverna. Es hora de que todo termine.
Como me imaginaba está dormido. Sus ronquidos suenan igual que el grito de odio de la naturaleza.
Ahí está, sobre su “cama” de pieles humanas. Qué asco me da.
Empecemos. Primero le atamos de pies y manos a las estalagmitas de la caverna. La cuerda es especial para la ocasión; cuando más se retuerza para soltarse más se la clavara en la piel. Ahora toca despertarlo y que se vea maniatado.
Su cara de odio es un poema. Su voz rota por el miedo de lo que le espera me excita. Es hora de que empiece la carnicería.
Para empezar realizare un par de cortes en las comisuras de los labios no más de un centímetro de longitud. Su sucia sangre gris se escurre por su horripilante rostro. Ahora se hace lo mismo en su cuerpo. Cortes pequeños y alargados. Perfecto. A continuación añadimos sal. Sí, sal. Para que escueza. Es un buen precalentamiento.
La caverna está envuelta por ssssshh que sale de los cortes cuando añado ácido a la piel.
Es hora de ponerse serios. Cojo mi maza y le golpeo en la entre pierna. Noto como su cuerpo es vencido por el peso y la fuerza del golpe mientras le oigo gritar con todas sus fuerzas. En ese mismo momento los cortes de los labios crecen ante la repentina apertura de boca. Ahora llegan a medio carrillo. Deliciosa sonrisa del payaso para un gran payaso.
Continúo asentando golpes por todo su cuerpo menos en la cabeza. Quiero que este consciente y sufra. Tiene todos los huesos del cuello para abajo rotos y astillados. En mas de un lugar se ve sobresalir trozos puntiagudos de hueso rojo.
Cambio el puñal por la maza y le sumerjo en el frasco de veneno. El puñal ha perdido su brillo plateado por un tono sangre opaca que delata su mortalidad.
Me dedico a apuñalar todos los lugares donde veo que no hay demasiada herida. Cuanto más grita más rápido lo hago.
Me separo y veo su cuerpo bañado en su propia sangre. Esta destrozado pero aún no ha sufrido lo suficiente.
Vuelvo a rociarlo con ácido. Amontono hierbas y paja a su alrededor para hacer una hoguera. Veo el pánico en sus ojos y me gusta. Su mirada suplica clemencia pero la mía solo quiere verle sufrir.
Lanzo una cerilla y rápidamente se prende todo. El fuego tuesta y quema todo el perfil del cuerpo. Grita y grita, me maldice mientras dirige una larga serie de improperios.
Con toda la calma del mundo me acerco a su inexistente boca y le agarro la lengua mientras con la otra mano se la corto suavemente. El veneno se introduce en su boca y por sus heridas.
El fuego se ha apagado debido a la sangre del ogro. Ya va siendo hora de terminar.
Saco el frasco del antídoto y lo pongo a dos pasos exactos del cuerpo del ogro. Le explico que si renuncia a sus piernas podrá tomar el antídoto y sobrevivir.
Me giro para dejarle abandonado a su suerte pero cambio de opinión y antes de irme le clavo el puñal entre la piernas y le rocío con el resto del veneno.
Me marcho mientras le ogro no para gritar de puro dolor. Ese veneno lo que hace es dilatar las venas mientras deshace las células del cuerpo.
Estoy a tan solo diez pasos de la salida. Nada mas girar la curva. No me sorprende que no vea luz porque lo mas probable es que sea ya noche cerrada.
Acelero el paso. Al girar la esquina me quedo de piedra. La salida está bloqueada. Al parecer los gritos del ogro han hecho que el techo se derrumbe.
Vuelvo sobre mis pasos para coger la maza y poder salir pero cuando llego donde el ogro veo que no está. Solo yacen sus piernas en el suelo.
Solo me tiempo para girarme y ver como se abalanza sobre mí con la cara desfigurada por los cortes y el ácido. Me lo quito de encima no sin antes recibir un par de buenos mordiscos.
Sin querer lo he lanzado contra el antídoto. Se lo bebe rápidamente deseoso de cobrarse su venganza pero no tarde en descubrir que algo va mal. El antídoto en realidad era otro veneno mas poderoso.
Este último ataca a al sistema nervioso haciendo que crear que te quemas o te cortas pero sin ser verdad, y lo mejor de todo es que no permite al cuerpo quedarse inconsciente.
No tarda en morir a causa de los venenos y las heridas provocadas; lo malo es que en su mordisco he sido infectado por el veneno también y no tardaré en morir. Me da el tiempo justo para escribir esto que estás leyendo ahora mismo y para aprender una gran lección aunque un poco tarde.
“La venganza nunca merece la pena”

sábado, 10 de noviembre de 2012

El árbol de los problemas


Un día conocía  un hombre que siempre estaba sonriente y feliz. No parecía tener ningún tipo preocupación en su atareada vida. Porque tenía una vida muy atareada; no paraba entre sus tres trabajos como dependiente de una tienda de artículos para decorar por la mañana, como guardia de seguridad de un gran centro comercial por la tarde, y como propietario y camarero de un bar de copas por la noche.
Era un hombre normal, ni feo ni guapo, normal. Tenía un aspecto acorde a su edad y una salud igual. Con un nombre normal y un apellido normal. Tenía una mujer normal de aspecto normal, nombre normal con su correspondiente apellido normal. Vivían en un matrimonio feliz y normal, discutían lo normal y por cosas normales. Vivían una vida normal con sus dos hijos normales; una niña normal con nombre normal e infancia normal y un pequeño chico normal de nombre también normal.
Salía de su casa a las 7 de la mañana tras haber besado a su mujer, y arropado a sus hijos que aun dormían en la cama. Desayuna, recoge la cocina y marcha a su ocupada vida. Aún así es muy feliz, dichosamente feliz. Su matrimonio va bien, sus hijos son felices y le quieren. Tiene un nivel de vida bastante bueno. Es una familia feliz de anuncio.
Tienen una casa a casi las afueras de la ciudad. Era de dos pisos con jardín delantero y trasero; en el trasero tenía unos columpios para que jugasen sus hijos y un pequeño cenador entre dos cerezos. Un césped cuidado y flores hermosas. El delantero era solo césped exceptuando un árbol extraño que había cerca de la entrada.
Era robusto y majestuoso y en mi vida como viajero nunca había visto ni volví a ver. Era un árbol único tanto en forma como color y tamaño. No es os imagináis porque es imposible describirlo con detalle, pero ese árbol era el secreto de la felicidad del hombre y su familia.
Todo fue al poco de llegar a su ciudad. Entré en la tienda en que trabajaba por la mañana a comprar una pequeña jaula de madera. En un principio no me llamo la atención, era un empleado normal con una vida normal. A la tarde fui, curiosamente, al mismo centro comercial en el que trabajaba. Entonces me sonó vagamente su cara pero no en exceso, pero cuando fui a preguntarle por la sección de jardinería si supe que era el mismo. “Que trabajador es este hombre” pensé, pero no sospechaba hasta que punto lo era. Compré los geranios que necesitaba y pasé la tarde allí. Al caer la noche salí y me fui a tomar algo a un bar que había a unos 30 minutos del centro comercial. El bar daba a un amplio parque a travesado por un pequeño arroyo; en mitad de la noche parecía sacado de un cuento de hadas. Allí capturaría mi estrella. Entre en un bar con un pequeño letrero que decía “Clover”, siendo la o un trébol de cuatro hojas. Era un sitio amplio y ordenado, se oía una suave jazz de fondo. Se veía todo el bar bien a pesar de estar poco iluminado; me acerque a la barra y le pedí al camarero, que estaba de espaldas, una lluvia de estrellas (uno de los combinados más complicados que existen). Inmediatamente se puso hacerlo mientras terminaba de mirar el bar. Cuando termino y me coloco el vaso frente a mi pude ver su cara y, esta vez sí, le reconocí. Era el mismo hombre que él de la tienda y el mismo que él del centro comercial. Seguía rebosante de energía y con su sonrisa en la cara. No había ningún rastro de cansancio en su rostro. No pude contenerme y le pregunté cómo era posible que tuviera tres trabajos y siguiese lleno de vida.
Me conto que la tienda era de su mujer que estaba de baja por la maternidad y no se podía permitir cerrar la tienda durante tres meses. El centro comercial era su hobby (¿quién tiene de hobby trabajar de guardia de seguridad?) porque le permitía andar, conocer gente y pensar en sus cosas, y que, finalmente, este era su bar. Lo había abierto hace cuatro años y el negocio le iba viento en popa. Entonces me preguntó por qué me había pasado el día en la calle.
Le conté que era un viajero y estaba tras una estrella que confiaba que aparecería en esta ciudad.
Me resulto muy extraño cuando en vez de mirarme como un loco sonrío y me preguntó si tenía donde pasar la noche, le dije que no. Con una amplia sonrisa dijo “pues te quedas en mi casa”. No me dio tiempo siquiera a replicar o declinar su oferta.
Esa noche no apareció mi estrella pero me la pase hablando con aquel increíble hombre. Descubrí que no se creía nadie especial; simplemente se había esforzado por cumplir sus sueños. También me contó que el también perseguía una estrella pero que la alcanzo cuando conoció a su esposa.
Al día siguiente el hombre me invito a pasar con él el día hasta que llegara a la noche y pudiese atrapar mi estrella. Fue un día largo y agotador, no sé cómo podía seguir ese ritmo de vida. Al llegar la noche a duras penas podía mantenerme en pie.
Volvíamos a estar en el bar. Empezamos a hablar sobre el día y me contó que su truco para poder afrontar ese ritmo residía en tomarse lo todo con buen humor y en el árbol plantado frente su casa.
Esa noche tampoco vi a mi estrella.
Decidí pasar los días con aquella familia tan normal y feliz, y seguir su ritmo de vida. Probé a hacer lo mismo que él, sonreír a todo. Y funcionaba, todo era más fácil. No costaba tanto seguir esa vida pero aún así sí que terminaba cansado pero no cansancio del trabajo si no por los problemas que surgen en el día a día.
Pasaron muchos días hasta que una noche pude atrapar por fin a mi estrella. Iba a ser la última noche que pasaba con esa familia. Me daba un poco de pena despedirme de ellos.
Esa noche le pregunte al hombre cuando llegamos a casa porque se paraba siempre frente al árbol y dejaba lo que parecía ser un abrigo o una chaqueta invisible. Parecía pesar ese aire que se quitaba. Me dijo que eso eran todos sus problemas. Se los quitaba todas las noches y los dejaba en el árbol y a la mañana siguiente los volvía a coger. Porque así los problemas se volvían más pequeños.
En realidad no se reducían, me comento el hombre. Lo que realmente pasaba es que cuando se liberaba de sus preocupaciones y las dejaba en el árbol y a la mañana siguiente las recogía ya no le parecían tan graves ni tan serias. El verlas todos los días con una ilusión renovada le ayudaba a hacerlos frente.
Me contó que aquel árbol es en realidad dos. El día que pidió matrimonio a su mujer se regalaron cada uno un árbol que le recordase a otro. Los plantaron en la casa uno al lado de otro pero a la mañana siguiente no estaba ninguno de los dos, estaba el árbol que teníamos ahora frente a nosotros. Me dijo que ese era el árbol de su familia, él que les protegía y cuidaba de todos los males del exterior.
Cuando hablaba del árbol lo hacía con orgullo y cariño, pero en su voz se podía notar un ligero matiz de tristeza.
Fue entonces cuando me confesó que el árbol estaba enfermo. Se moría ante su propia soledad.
Había nacido del amor canalizado por ellos a los árboles pero ahora necesitaba alguien a quien amar el mismo. Un ser que fuese solo para el árbol como lo era para él su mujer.
Me pasé la noche dando vueltas a lo que me había dicho el hombre mientras me iluminada la luz de mi estrella.
A media noche me marche dejándolos una nota dándoles las gracias y diciéndoles que haría cualquier cosa por perdurar su felicidad.
Cuando el hombre al día siguiente, cuando fue a recoger sus problemas, se quedo sorprendido de ver el árbol lleno de vida. Sus ramas estaban llenas de unas flores de incalculable belleza que parecían brillar con la luz de una estrella.
A los pies del árbol descansaba el cuerpo inerte del geranio y la jaula vacía de mi estrella. En la base de la jaula estaba dibujado un corazón en el que salían la estrella y el árbol.
Al final no era mi estrella sino la de aquel árbol.
Fue así como el árbol encontró a su único amor y pudo seguir aportando felicidad a esa familia normal.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Consejos del anciano del bosque


Crecen las flores en el campo
Crecen hermosas y perfumadas
Mas recuerda, pequeño, nunca escuches sus palabras
Porque, como bien sabes, sus palabras y su voz te consumirán
Hasta quedar reducido a un cascarón vacio
Sin alma… sin corazón
Por eso te digo:
”nunca hay que escuchar a las flores. Hay que mirar y aspirar su aroma”

viernes, 6 de julio de 2012

La obra maestra de la diosa de la música


Cuenta una leyenda que cuando los dioses terminaron  de crear el mundo celebraron una gran fiesta en la que cada dios mostraría a los demás  aquello de lo que estaban más orgullosos.
El dios de la tierra les enseño la magnificencia de sus montañas; el del agua les sorprendió con la inmensidad de sus mares; el del aire se lucio con un poderoso tornado.
El dios el fuego invoco un enorme volcán; la diosa de la vida les enseño  el poder de la vida al crear los animales capaces de vivir en los climas más inhóspitos; la diosa de la imaginación les mostro las maravillas de la imaginación humana. Uno a uno todos los dioses iban mostrando aquello de lo que estaban más orgullosos. Cada obra era más grande y majestuosa que la anterior.
Finalmente le toco a la diosa de la música. Se levanto tranquilamente y se puso frente a los dioses, espero a que se hiciera el silencio y empezó:
- Todos habéis demostrado hasta donde llega vuestro poder. Nos habéis enseñado aquello que consideráis vuestra obra culmen. Bien. Ahora me toca a mí.- Llevándose la mano a la oreja se quito un pendiente del que colgaba un pequeño cascabel mientras decía.- Mi gran obra no es grande ni permanente, sino todo lo contrario. Es pequeña, diminuta, ínfima… y frágil, es muy frágil. Pero aun así estoy orgullosa de ella.- Levanto el pendiente poniéndole frente a todos.- Esta es mi gran obra. Este pequeños cascabel, y antes de que os jactéis de mi obra os diré porque. Este es el cascabel de la música; es capaz de devolver la luz a la mirada y calmar el mayor de los dolores, es un cascabel que dotara de esperanza al corazón humano y lo hinchara de emoción. Sí mi gran obra es simple ya que todos los podéis hacer pero lo que la diferencia de lo que habéis hecho vosotros realmente es que es un regalo para la vida, para los habitantes de este nuevo planeta. Este es mi regalo para el mundo. El cascabel de la música que se mostrara solo ante aquellos que realmente sean necesiten su ayuda.- Y dicho esto el cascabel empezó a brillar y tras una pequeña explosión se fundió con la luz del mundo en búsqueda de los corazones que sufren para ser su panacea.

lunes, 18 de junio de 2012

Una sonrisa…


Una sonrisa no se vende.
No se trafica con ellas.
Son sinceras y poderosas.
Rompen muros y curan heridas.
Son el bálsamo de los vencidos  y el consuelo de los desesperados.
Una sonrisa en la luz de la mañana y las estrellas de la noche.
En un todo y nada.
La sonrisa tiene poder.
Hace reír y hace llorar.
Enamora, seduce y cautiva.
Una sola sonrisa salva de la muerte y te condena a ella.
No se puede jugar con las sonrisas; al igual que no se pueden contener.
Salen solas.
Son libres y las gusta su libertad.
Una sonrisa calma la pena del alma, pero solo cuando es sincera.
Las falsas sonrisas son los dardos venenos del corazón.
Una falsa sonrisa daña y corrompe.
Hace olvidar la verdad y la distorsiona; por eso hay que cultivar sonrisas.
Sonrisas puras y bellas. Llenas de buenas intenciones.
Ya que una sonrisa de corazón devuelve la vida al alma muerta.
Regalar sonrisas y llenar un mundo de flores.

miércoles, 6 de junio de 2012

Vía Twitter…


Esta es una pequeña improvisación vía Twitter que hice con una gran chica.

Esperar disculpas que no llegan, esperar razones que no existen.

Buscar sueños en un mar muerto, suspirar al oír el aire de tus sueños.

Y dormirte pensando que nada es real, que todo sale mal, que mañana será otro día pero todo será igual.

Y al despertar ver la luz entre las hojas de árboles. Desear volver al mundo de hadas que son los sueños.

Muchas gracias por tu inspiración y colaboración, Blanca.

sábado, 26 de mayo de 2012

Mi primer vídeo de LSE

Este es el primer vídeo de Lengua de Signos Española (LSE) que tengo.
Se que no es perfecto y lo siento pero me seguiré esforzando para conseguir un gran nivel
Mi intención para un futuro es ir haciendo más y si es posible hacer canciones en LSE como las que he visto en youtube[Renacimiento-Kase O. Jazz Magnetism; ¿Qué es?- Pesadilla antes de Navidad; Cómo hablar-AmaralPaul McCartney's-My ValentineAdele-Someone like you (estos dos último no estan en LSE)].


jueves, 17 de mayo de 2012

Preguntas de ti para mí por mí para ti.

¿A quién hablas? Al olvido.
¿Por quién lloras? Por el futuro perdido.
¿Estás sufriendo? No. Solo me alimento de mi dolor.
¿Extrañas a alguien? Sí. A mi corazón.
¿Lo perdiste? No. Lo quemé.
¿Me odias? Sí, no. No sé…
¿Tu peor recuerdo? Cuando me dijiste adiós
¿La mayor de las penas? Vivir en este mundo
¿Sufres por amor? No, lo hago por empatía.
¿Quieres un deseo? No. Quiero muchos.
¿Buscas la verdad? No. Busco la belleza.
¿Vives en equilibrio? Conmigo mismo si, con el mundo no lo sé.
¿Te crees especial? No. Soy alguien muy normal.
¿Crees que la gente es diferente? Creo que todos somos un gota del mismo mar.
¿Crees en Dios? Creo en mí.
¿Vives por ti o por lo demás? Vivo por vivir.
¿Eres listo? No. Soy un cazurro.
¿Tienes principios? Sé donde empiezan los de los demás.
¿Tu instinto vive? No. Lo mato la sociedad moderna.
¿Sueñas? No. Imagino dormido.
¿Tu mayor defecto? Mi mente
¿Y tu mayor virtud? Mi mente.
¿Tu aspiración? Saber todo y sentir nada.
¿Buscas la belleza? No. Busco la verdad.
¿Me amas? Quizás, tal vez… ¿Puede?
¿Qué buscas? Una realidad hermosa y cierta.
¿Cuánto tiempo podrías estar así? Hasta el final de los tiempos.
¿Alguna pregunta? Sí. ¿Tú qué habrías respondido?